La celebración comienza en la explanada de la Peña de Bernal a las seis de la mañana. En las faldas del tercer monolito más grande del mundo, símbolo de fuerza natural, se lleva a cabo el espectáculo de los espejos. En él, los danzantes concheros acogen los primeros rayos del Sol.
Bernal se ha dado a conocer por sus leyendas, tradiciones y la longevidad de sus habitantes. Los bernalenses ostentan un promedio de vida que ronda los 90 años y que se atribuye a la calidad del agua, al clima, a la energía de la Peña y, se podría especular, a sus excelentes gorditas de maíz quebrado.
A las 11:30, continúan las actividades en la plaza del jardín principal, donde inicia una marcha por la paz y la armonía de México y el mundo, una caminata de reflexión hacia la explanada de la Peña.
A medio día, y sin necesidad de moverse, se puede disfrutar de la ceremonia prehispánica Saludo a los Cuatro Vientos. Inmediatamente después, los miles de visitantes –uniformados con prendas blancas y paliacate rojo– unen las manos y forman una cadena humana en comunión para recibir las bendiciones de una energía milenaria.
Este año, la celebración del equinoccio y la Semana Santa coinciden en las mismas fechas, por ello te recomendamos planear tu viaje con anticipación.
A DÓNDE NO ASOMARTE
En Bernal, el consumo de gorditas es obligatorio. Dale rienda suelta a tu antojo en los callejones aledaños al jardín principal o en el mercado gastronómico y endulza el momento con un tradicional dulce de leche. Pero no te asomes mucho, la gula y las calorías podrían hacerte demasiado pesado para subir la Peña