Antes de iniciar la búsqueda de los corregidores y su papel en el proceso de Independencia mexicana, es primordial contentar el estómago. Comience en Plaza de Armas con un copioso desayuno de temática nacional en cualquiera de los restaurantes que rodean la fuente y sus acogedores bancos.
Luego, basta con cruzar la plaza para hallar la Casa del Corregimiento que fue construida para albergar las cárceles reales y la casa del corregidor. Lejos estaba de sospechar que la llegada de Miguel Domínguez y su esposa iban a convertirla en hervidero de intrigas independentistas. Se puede visitar el edificio e imaginar los vericuetos de Josefa Ortiz para dar su histórico mensaje.
Baje por el Andador 5 de Mayo que, en sí mismo, vale el recorrido, hasta llegar al enrejado de una impresionante construcción: el templo de San Francisco y su ex convento ocupan una manzana completa.
El ex convento alberga el Museo Regional, un recinto que expone la historia queretana desde su pasado prehispánico hasta nuestros días. En el segundo piso, encontrará la sala dedicada a la Independencia donde se pueden ver retratos de los insurgentes, armas de la época y objetos personales de Doña Josefa. (La entrada cuesta $39).
Para terminar, extienda el paseo hasta otro convento, el de Santa Clara, en la calle de Madero, donde fue aprehendida y recluida nuestra heroína nacional. Hoy permanece la Iglesia del Monasterio de Santa Clara de Jesús, templo de bellas proporciones que se considera, además, una joya del barroco virreinal.
A DÓNDE NO ASOMARTE
Ya sobre Madero, extiende la marcha hasta el Jardín Guerrero y busca, en la esquina, un local de toldo verde. El angosto changarro no tiene nombre pero lo reconocerás por la congregación de clientes en su banqueta. No te asomes al fogón que corres el riesgo de descubrir las mejores gorditas de Querétaro y no recuperarte jamás de su delicioso sabor.