Desde este espacio, invita a los lectores a vivir esta experiencia, puesto que, en sus palabras, «en nuestro mundo actual necesitamos convertirnos, traer valores espirituales».
Asomarte: ¿Cómo describiría su primera participación en la Procesión del Silencio?
Isaías Baltazar Jiménez: Es un retiro que dura cuatro días y se lleva a cabo mediante pláticas, algo de penitencia y preparación para el recorrido. No es fácil, hay incomodidades, desde el dormir, comer, estar mucho tiempo sentado con pláticas y actividades. El tiempo pasa un poco lento la primera vez, pero tenemos cuatro días al año para dedicarle a Jesús y sería muy importante hacerlo.
A: ¿Qué siente el día que sale del retiro para dirigirse a la procesión?
I.J: Uno tiene la impresión de que lo más importante es el recorrido pero comprendemos que todo cuenta; el día del recorrido existe mucha emoción, expectación por
salir a las calles.
A: ¿Qué significa para usted participar cada año en este evento?
I.J: Principalmente, adquirir valores espirituales, acompañar a Jesucristo en su pasión, y a María Santísima en el dolor que sufrió al ver el calvario de Jesús.
A: ¿Es una tradición que quiere continuar?
I.J: Sí, es una experiencia que cuando la vemos desde afuera no la entendemos realmente. El objetivo principal de los que entramos ahí es una conversión; espiritualmente hablando, un cambio en nuestra vida.
A: ¿Por qué es tan importante mantener esta tradición en Querétaro?
I.J: Querétaro es un estado donde hay mucha fe, tradición en cuanto a la Semana Santa. Esta tradición se va heredando, y la gente que hace el retiro continúa por la misma experiencia y por inculcar valores a nuestros hijos