En Tolimán, el calendario de fiestas es, por lo menos, abundante. Sus celebraciones evidencian el sincretismo entre los ritos otomíes y chichimecas de la región y las tradiciones españolas reflejadas en la singularidad de cada pueblo.
Algunas fiestas, la mayoría, resultan bulliciosas y alegres, otras sorprenden por su solemnidad y la gravedad de su protocolo.
Sin duda, los eventos dedicados a San Miguel Arcángel sobresalen como una oportunidad única para descubrir este municipio y las coloridas expresiones de su devoción.
FIESTAS DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Los festejos que honran al santo patrono se celebran durante todo el mes de septiembre en el templo de San Miguel, aunque los preparativos (danzas, rezos y velaciones) inician desde julio.
El primero de septiembre se realiza una ceremonia de purificación a los danzantes que van a participar en las fiestas. Con un látigo o disciplina, se les golpea lo pies, para que bailen bien, y las manos para que puedan tocar las sonajas.
Las fiestas culminan el 27 con la ceremonia del alzado del chimal, una ofrenda de origen prehispánico fabricada con hojas de sotol y decorada con flores, panes y frutas, que alcanza los 23 metros de altura.
Terminan el 29 del mismo mes, cuando se entregan a las cuadrillas danzantes las sonajas que simbolizan la permanencia de estas tradiciones, y aseguran su continuidad en el próximo año.
CAPILLAS-ORATORIO
Erigidas en el siglo XVIII, las capillas-oratorio se alzan como testigos del hondo sincretismo religioso de la zona. En San Miguel Tolimán existen 65 capillas y centenares de «calvarios» o capillas individuales.
En un inicio, las capillas-oratorio fueron levantadas para honrar a un primer antepasado de cada familia quien es, hoy en día, una suerte de divinidad para el resto de su descendencia.
Los rituales que se efectúan están ligados a la organización familiar y al culto a los ancestros. Entre ellos: velorios, novenarios, la despedida de la novia y la visita de los danzantes de San Miguel.
San Miguel Tolimán es de los pocos lugares donde se siguen practicando rituales en las capillas-oratorio. Visitarlas representa una oportunidad única de apreciar un elemento religioso, dinámico y vital del tejido social de este pueblo mestizo.