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La historia de nuestro estado de Queretaro
En el actual
territorio de Querétaro se tienen rastros de
civilizaciones que habitaron la zona de San
Juan del Río y Huimilpan desde el año 500
a.C. Después del florecimiento y decadencia
de la ciudad de Tula, grupos de cazadores
recolectores y asentamientos agrícolas
convivieron en los valles y montañas
queretenses.
A la llegada de los españoles en 1529,
Otomíes y Tarascos compartían el territorio,
cuya conquista se llevó pacíficamente en
cada comunidad, a excepción de la batalla
librada en el cerro de Sangremal. Durante la
lucha, españoles e indios españolizados
pelearon contra los nativos y estuvieron a
punto de perder la batalla si no por la
aparición de Santiago Apóstol, quien llegó
al lugar en un caballo blanco y con una cruz
iluminada en su mano. Aparición remembrada
en el escudo estatal y en el nombre de su
capital, la ciudad de Santiago de Querétaro.
Así, en 1529 se fundó la población de
Huimilpan; en 1531 San Juan del Río y la
ciudad de Querétaro, categoría adquirida en
1655. Cabe agregar que los indios
chichimecas de la Sierra Gorda, las tribus
pames y jonaces, fueron los últimos en ser
sometidos con la ayuda de los misioneros
franciscanos.
Gran productor de lana, Querétaro abastecía
de tela a toda la Nueva España. Así como
fijaba y controlaba los precios de la
ganadería en el nuevo reino. En el siglo
XVIII, se agregó la industria tabacalera con
el establecimiento de la Real Fábrica de
Tabaco. Ante tal éxito económico, se ordenó
la construcción de grandes iglesias y
capillas y otros edificios como el Palacio
de la Corregiduría y la Casa de Escala.
Además de la exitosa construcción del
Acueducto para abastecer de agua potable a
toda la ciudad.
Con el inicio de la lucha de independencia
sin embargo, el crecimiento económico de
Querétaro se vino abajo, debido a que el
territorio es zona de paso militar entre el
centro y sur del naciente país.
El protagonismo por otro lado no termina,
pues es en Querétaro, donde inician las
reuniones de conspiración contra el imperio
español, con la participación de Doña Josefa
Ortiz de Domínguez, Corregidora de
Querétaro.
Una vez comenzada la lucha armada, esta
ciudad fue tomada por el ejército realista
hasta el final, ya que fue la última ciudad
en ser liberada.
Con la celebración del Congreso
Constituyentes en 1824, se constituyó
oficialmente el estado de Querétaro. El
primer gobernador del estado fue Don José
María Diezmarían.
En 1848, durante la invasión norteamericana
a nuestro país, Querétaro es escenario
principal nuevamente, al ser sede de la
firma del Plan Guadalupe-Hidalgo, con el
cual México acuerda ceder casi la mitad de
su territorio a cambio de la desocupación.
En la época del imperio francés, Maximiliano
de Habsburgo huye a Querétaro al verse
acorralado por el ejército republicano. En
Mayo de 1867, el emperador invasor es
fusilado junto con los traidores a la patria
Mejía y Miramón en el cerro queretano de las
Campanas.
Con la llegada de la dictadura porfiriana,
Francisco González de Cosío gobernó el
estado 27 de los 33 años que el General Díaz
estuvo en la presidencia de México. A
finales del siglo XIX, el estado había
progresado notablemente con la instalación
de la Compañía Hidroeléctrica, la
instalación del agua potable, la apertura de
la Escuela Normal Superior, la fundación de
54 escuelas primarias, mejoras en la
actividad agrícola de la región, la
fundación de numerosas haciendas ganaderas y
la realización de campañas de vacunación por
parte del Consejo Superior de Salubridad. En
1902 se inició la construcción de las vías
férreas en el estado.
Durante la presidencia de Venustiano
Carranza, la ciudad de Querétaro se
convirtió en capital de la República
Mexicana. En esta misma ciudad se redactó y
promulgó la Constitución de 1917.
EN 1996, la UNESCO declara a la ciudad de
Querétaro, Patrimonio Cultural de la
Humanidad
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