El ópalo, piedra semipreciosa, se extrae de las minas de San Juan del Río en cantidades considerables. Cada una posee infinidad de colores que varían con la dirección de la luz solar. Los ópalos son trabajados magistralmente por artesanos del lugar, entre ellos podemos citar a la familia Cabrera que tiene cuarenta y cuatro años en el ejercicio del bello arte de la lapidaria. Actualmente por su favorable aceptación en el mercado, los trabajos de ópalo se exportan al extranjero, principalmente al Japón, donde son considerados como un valioso amuleto.
En el Centro de Readaptación Social, los reos elaboran sencillos muebles con carrizo labrado, plásticos de colores y muebles de pino como: cestos, loncheras y cómodas; además de bolsas y cuadros calados de triplay cuyas imágenes las realizan con hilo de seda metálica.
En los tradicionales portales, se instalan Señoras que venden elaboradas carpetas tejidas a gancho, así como servilletas con deshilado; mientras que en le mercado artesanal se pueden adquirir variadas piezas de alfarería, metales y labrados de cantera en la región.